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Deuda fuera de control + Ormuz inestable = mercados de divisas nerviosos

Tiempo estimado de lectura: 3 min

Gráfico que muestra la caída semanal del dólar frente al sol peruano, comenzando la semana en 3.3680 y cerrando en 3.3430, con una caída del 0.74%. El texto también menciona temores de inflación debido a tensiones en Ormuz, aumento del precio del petróleo y cereales, y el impacto en el dólar por el déficit fiscal y las tasas de interés. Se espera un nuevo dato del deflactor del consumo en EE. UU. y la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole.

Los mercados la semana pasada:

Sol / USDS&P 500Bolsa LimaCobre
3.34307,67459,0316.58
-0.74% -1.59% 0.09% -0.30%
Gráfico: Gráfico que muestra la caída semanal del dólar frente al sol peruano, comenzando la semana en 3.3680 y cerrando en 3.3430, con una caída del 0.74%. El texto también menciona temores de inflación debido a tensiones en Ormuz, aumento del precio del petróleo y cereales, y el impacto en el dólar por el déficit fiscal y las tasas de interés. Se espera un nuevo dato del deflactor del consumo en EE. UU. y la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole.

Resumen

La caída del dólar y la apreciación del sol resaltan frente a la incertidumbre inflacionaria global, impulsada por tensiones en Ormuz y mercados energéticos.

La semana abrió en 3.3680 y cerró en 3.3430, lo que representa una caída semanal de 0.74% para el dólar y una apreciación equivalente del sol.

La semana pasada reaparecieron los temores a un repunte de la inflación. Por un lado, la situación en Ormuz sigue enquistada, con EE. UU. incrementando significativamente la presión económica sobre el régimen iraní mediante embargos y sanciones a sus socios comerciales. Esto desembocó en un encarecimiento del petróleo, con el Brent cerca de los US$95 por barril, pero también de los cereales, debido al bloqueo del tránsito marítimo en el mar Negro, que afecta tanto a las exportaciones de Ucrania como a las de Rusia.

Esta renovada perspectiva de inflación, sumada al crecimiento del déficit fiscal —los gobiernos gastan muy por encima de lo que ingresan—, ha provocado un incremento de las tasas de largo plazo y un debilitamiento del dólar. Se esperan más detalles sobre las medidas que podría tomar el Tesoro de EE. UU. para contener este efecto y llevar tranquilidad a los mercados de bonos, que tienen una influencia importante sobre el dólar.

El miércoles se conocerá un nuevo dato del deflactor del consumo en EE. UU. correspondiente a julio. El consenso apunta a un aumento mensual de 0.2% en el componente subyacente, con una tasa interanual alrededor de 3.2%–3.3%; una lectura por encima de lo esperado podría volver a elevar las tasas largas y aumentar la volatilidad cambiaria. A finales de la semana se realizará la reunión de los banqueros centrales en Jackson Hole, donde el mercado seguirá de cerca las señales sobre la trayectoria futura de las tasas de la Reserva Federal.

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