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El 90% de las viviendas en Lima no está preparado para lluvias intensas

Tiempo estimado de lectura: 3 min

Inundaciones en Lima tras fuertes lluvias, con calles anegadas, techos dañados y hogares afectados en zonas como Quillo Chico y Villa El Salvador. Vecinos reportan filtraciones y colapso de estructuras. Cerca de 500 mil viviendas en riesgo, especialmente en laderas y cauces antiguos. Especialistas recomiendan revisar techos para prevenir daños. Probabilidad alta de fenómeno El Niño muy fuerte entre octubre y diciembre, incrementando riesgos para asentamientos informales.

Resumen

Las lluvias en Lima han expuesto la vulnerabilidad de 500 mil viviendas en zonas de riesgo, urgiendo reparaciones ante el inminente fenómeno de El Niño.

Las recientes precipitaciones en Lima han dejado calles inundadas, techos deteriorados y hogares afectados, especialmente en zonas como Quillo Chico y la Tablada de Villa El Salvador. Vecinos reportaron filtraciones, ingreso de agua y lodo, e incluso el colapso parcial de algunas estructuras. Casos como el de la olla común Jesús Mi Fortaleza muestran la precariedad de muchas construcciones, donde los techos no resistieron el agua.

Según la Cámara Peruana de la Construcción, alrededor de 500 mil viviendas se encuentran en riesgo, principalmente aquellas ubicadas en las faldas de los cerros, laderas y antiguos cauces. El ingeniero civil Alberto Ramírez explicó que muchas personas construyen en estas zonas por falta de información, y que las lluvias intensas pueden arrastrar materiales sueltos, aumentando el peligro.

Ramírez estimó que el 90% de las viviendas de Lima, incluidas algunas edificaciones modernas, no están preparadas para enfrentar lluvias fuertes. Este problema se suma a otros riesgos de la capital, como los sismos. En Villa El Salvador, habitantes relataron que sus techos de madera y quincha se dañaron, y algunos llegaron a colapsar, aunque luego fueron reparados.

Para proteger las viviendas, los especialistas recomiendan una revisión preventiva de los techos: identificar goteras, verificar el estado de las estructuras y observar por dónde puede circular el agua durante una precipitación intensa. Algunas familias ya han realizado reparaciones, pero aún enfrentan filtraciones, lo que demuestra la necesidad de un mantenimiento constante.

El panorama podría empeorar. Organismos como la NOAA estiman hasta un 95% de probabilidad de un fenómeno de El Niño muy fuerte entre octubre y diciembre. Ante este escenario, las autoridades y los vecinos deben actuar con anticipación, especialmente en asentamientos informales expuestos al desplazamiento de agua y lodo.

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