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El dólar tocó 3.4620 y el empleo en EE. UU. lo frenó en seco

Tiempo estimado de lectura: 3 min

Gráfico que muestra la evolución del tipo de cambio del dólar, destacando un cierre semanal en 3.4360 con un incremento del 0.35%. El gráfico ilustra un recorrido amplio con un máximo anual de 3.4620 el jueves y una caída del 0.5% el viernes tras un débil informe de empleo en EE.UU. También se resalta el aumento de la inflación en Lima Metropolitana al 4.55% interanual, el impacto del acuerdo del G7 sobre el petróleo, y las expectativas del BCRP sobre la política monetaria.

Los mercados la semana pasada:

Sol / USDS&P 500Bolsa LimaCobre
3.43607,67060,3816.58
0.35% -0.92% 1.03% -2.81%
Gráfico: Gráfico que muestra la evolución del tipo de cambio del dólar, destacando un cierre semanal en 3.4360 con un incremento del 0.35%. El gráfico ilustra un recorrido amplio con un máximo anual de 3.4620 el jueves y una caída del 0.5% el viernes tras un débil informe de empleo en EE.UU. También se resalta el aumento de la inflación en Lima Metropolitana al 4.55% interanual, el impacto del acuerdo del G7 sobre el petróleo, y las expectativas del BCRP sobre la política monetaria.

Resumen

El dólar cerró la semana en 3.4360 tras un recorrido volátil influenciado por datos de empleo en EE.UU. y un acuerdo del G7, mientras la inflación local alcanzó su máximo en 18 años.

El dólar cerró la semana en 3.4360, con un alza de 0.35%, aunque este resultado esconde un recorrido mucho más amplio. El tipo de cambio abrió en 3.4240, llegó a tocar 3.4620 el jueves, su nivel más alto del año, y terminó retrocediendo con fuerza el viernes tras un dato de empleo en Estados Unidos que cambió las expectativas del mercado.

El jueves, el dólar alcanzó 3.4620 mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años llegó a 5.34%, su nivel más alto desde 2002. Pero el viernes el tipo de cambio cayó 0.5% en una sola jornada, con un volumen negociado de US$597.5 millones. En lo que va de 2026, el dólar acumula un avance de 2.14%.

El giro vino con el dato de empleo de Estados Unidos: en setiembre se crearon apenas 29 mil puestos de trabajo, muy por debajo de los 89 mil que esperaba el mercado. La tasa de desempleo subió a 4.2% y los dos meses anteriores fueron revisados a la baja en 60 mil empleos, con julio pasando incluso a terreno negativo. Los salarios avanzaron apenas 0.1%. Con estos resultados, la probabilidad de que la Fed vuelva a subir sus tasas en octubre cayó a 22%, los rendimientos de los bonos cedieron y el dólar se debilitó globalmente. A esto se sumó el acuerdo del G7 para liberar 100 millones de barriles de petróleo y diésel de forma coordinada durante los próximos cuatro meses, lo que ayudó a reducir la presión sobre el precio del crudo.

En el frente local, la inflación de setiembre complicó el panorama. Lima Metropolitana registró un aumento de 0.12% en el mes y la inflación interanual llegó a 4.55%, frente al 4.44% de agosto. Se trata de su nivel más alto en dieciocho años si se excluye el episodio de la pandemia. El avance estuvo impulsado principalmente por transporte y combustibles, además de restaurantes y hoteles, mientras que la inflación subyacente aumentó 0.07%, mostrando una presión más contenida. A nivel nacional, la inflación anualizada llegó a 4.17%. El BCRP proyecta cerrar el año en 4.2% y mantiene su tasa de referencia en 4.25% desde hace doce meses. Por su parte, las reservas internacionales netas cerraron setiembre en US$68,400 millones, un máximo histórico que le da margen al banco central para intervenir si la volatilidad aumenta.

La expectativa de esta semana estará centrada en el programa monetario del BCRP, el primero después de conocerse el dato de inflación y tras tres semanas en las que el sol se depreció cerca de 2.5%. La discusión ya no pasa únicamente por si el banco central mantendrá su tasa, sino por si podría considerar un aumento. Nuestra lectura es que Velarde mantendrá la tasa en 4.25%, pero podría adoptar un discurso más restrictivo, considerando que la presión inflacionaria proviene principalmente de la energía y no de la demanda interna. Con una Fed más lejos de subir tasas en octubre y el petróleo cediendo, mantenemos un rango de 3.40 a 3.45 para el tipo de cambio, con sesgo hacia la parte baja. El diferencial de tasas entre Perú y Estados Unidos se ha comprimido a unos 25–50 puntos básicos, lo que ayuda a explicar parte de la presión reciente sobre el sol.

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