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El gas natural en jaque

Tiempo estimado de lectura: 3 min

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Resumen

Una deflagración en el ducto de gas de TGP en Cusco interrumpió el suministro a la costa central, afectando transporte y costos energéticos en Lima y Callao.

Una fuga y posterior deflagración en instalaciones operadas por Transportadora de Gas del Perú (TGP) en Cusco provocó la interrupción del transporte de gas natural desde Camisea, activando una situación de emergencia en el sistema energético. El incidente obligó a suspender temporalmente el flujo mientras se realizan trabajos de inspección y reparación, afectando directamente el abastecimiento hacia la costa central del país.

El impacto más inmediato se sintió en Lima y Callao, donde el suministro de Gas Natural Vehicular (GNV) fue restringido para priorizar hogares y servicios esenciales. Taxistas, vehículos particulares y parte del transporte de carga ligera quedaron temporalmente sin abastecimiento regular, generando colas en grifos y presión sobre el uso de combustibles alternativos como la gasolina.

El problema no solo es operativo, sino económico. Miles de conductores que dependen del GNV enfrentan ahora mayores costos diarios para seguir trabajando. El cambio forzado hacia combustibles más caros reduce márgenes, presiona tarifas y golpea especialmente a quienes operan con ingresos ajustados.

Además del transporte, el sistema eléctrico también sintió el efecto. Varias plantas que utilizan gas natural tuvieron que ajustar su operación, elevando temporalmente los costos de generación en el mercado mayorista. Esto evidencia la fuerte dependencia del país respecto al gas de Camisea como pilar de su matriz energética.

Más allá del evento puntual, la situación expone una vulnerabilidad estructural: una sola interrupción en el ducto puede generar impactos en cadena sobre transporte, energía y precios. La concentración del suministro en una infraestructura crítica deja poco margen ante contingencias técnicas o accidentes.

En los próximos días será clave monitorear la rapidez de las reparaciones y la normalización del abastecimiento. La emergencia no solo pone a prueba la capacidad técnica del sistema, sino también la resiliencia energética del país frente a eventos inesperados.

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