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La cuesta de enero no dura todo el año, los malos hábitos sí

Tiempo estimado de lectura: 3 min

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Resumen

Enero trae consigo la 'cuesta de enero', pero con inflación controlada y crecimiento económico, es una oportunidad para reorganizar finanzas y evitar nuevas deudas.

Enero suele sentirse más pesado que otros meses. Tras las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, el impacto en el bolsillo es evidente para muchas familias peruanas. De acuerdo con estudios de GRM y Mincetur, durante las fiestas de fin de año los hogares gastaron en promedio entre S/ 400 y S/ 600 en regalos, viajes y cenas, a lo que se suman pagos fijos como colegiaturas, servicios, seguros y deudas acumuladas en diciembre. El resultado es la conocida “cuesta de enero”, un periodo donde el dinero parece rendir menos y cualquier gasto extra genera presión.

Aun así, el contexto económico de 2026 ofrece un escenario más favorable para ordenar las finanzas. Con una inflación controlada cerca del 1.5%–2% y una economía que crecería alrededor del 3%, este mes puede convertirse en una oportunidad para reorganizarse y corregir excesos, siempre que se tomen decisiones realistas y se evite recurrir a nuevas deudas.

El primer paso para salir de la cuesta de enero es hacer un balance honesto de la situación financiera. Revisar los ingresos reales disponibles —como el sueldo y algún bono pendiente— y compararlos con los gastos efectuados en diciembre y las deudas vigentes permite tener una fotografía clara del punto de partida. En este ejercicio es clave priorizar: los servicios básicos y las deudas con tasas elevadas, como las tarjetas de crédito que pueden superar el 30% o 50% de TCEA, deben atenderse antes que cualquier otro gasto. No se requieren herramientas complejas; una hoja simple o una aplicación gratuita basta para ordenar la información.

Con los números claros, es recomendable adoptar un presupuesto más conservador durante enero. Una distribución orientativa puede destinar la mayor parte de los ingresos a necesidades básicas, reducir al mínimo los gastos discrecionales y reservar una porción para el pago de deudas y el ahorro. En este punto, identificar y eliminar los llamados gastos hormiga es fundamental. Pequeños consumos frecuentes como el delivery, el café diario fuera de casa o suscripciones olvidadas pueden representar entre S/ 300 y S/ 500 al mes, una cifra que marca la diferencia en un mes ajustado.

Durante este periodo también resulta útil hacer una pausa en los gastos no esenciales. Postergar compras impulsivas, reducir salidas costosas y evitar el uso de la tarjeta de crédito para el día a día ayuda a recuperar el control. Pagar con efectivo o débito permite visualizar mejor el gasto real, mientras que cocinar en casa y planificar la despensa aprovechando ofertas puede aliviar significativamente el presupuesto familiar.

Otro aspecto clave es el manejo de deudas. Enero es un buen momento para intentar reducirlas de forma más agresiva, pagando más del mínimo en tarjetas y negociando plazos o tasas con las entidades financieras. Si se cuenta con algo de liquidez adicional —como parte del reciente retiro de AFP— destinarla a cancelar deudas puede liberar flujo mensual y disminuir el estrés financiero durante el resto del año.

Complementar estos ajustes con ingresos adicionales también puede ser de gran ayuda. Vender artículos que ya no se utilizan, ofrecer servicios freelance, dictar clases particulares o realizar trabajos temporales son alternativas que permiten generar entre S/ 200 y S/ 500 extra, un monto que puede marcar una diferencia importante en enero.

Más allá de superar la cuesta del mes, este periodo es ideal para sentar bases de largo plazo. Llevar un registro semanal de gastos e ingresos ayuda a mantener la disciplina, mientras que empezar —aunque sea de forma gradual— un fondo de emergencia equivalente a tres a seis meses de gastos brinda mayor estabilidad ante imprevistos. Además, en un año electoral como 2026, diversificar los ahorros entre soles fuertes y divisas estables puede ofrecer una capa adicional de protección frente a episodios de volatilidad.

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